El vino rosado se elabora también
a partir de uvas tintas o tintas
y blancas. El mosto válido
es el que se desprende del propio
peso de la uva (llamado “mosto de
lágrima”).
Este mosto es siempre de color blanco,
por lo que el vino adquirirá ese
color rosado de la piel de la uva
tinta antes de que se inicie la fermentación.
Para la obtención de este
vino, es necesario dejar macerar
unas pocas horas el mosto y el hollejo.
Después, se sangra el mosto
y se lleva a fermentar “en virgen” a
otro depósito, fermentando
el mosto sin el hollejo.
En cuanto a su color, el rosado más
joven presentará con tonalidades
rosa frambuesa, con los meses se torna
rosa fresa, rosa grosella, rosa naranja,
naranja y naranja amarillento.
Recomendaciones:
Tú vino rosado